René Rosado, líder cooperativista | Fuente: Marisol Valentín

René Rosado, líder cooperativista | Fuente: Marisol Valentín

 La mayor satisfacción del líder cooperativista fue servir a los socios

Don René Rosado comenzó a trabajar a los 17 años en la Cooperativa de Ahorro y Crédito de Arecibo, conocida hoy día como COOPACA, donde hizo su práctica como estudiante de Comercio para el año 1962.

Una vez terminó sus estudios superiores, se quedó trabajando y lo enviaron a estudiar programación en computadoras en la Universidad de Puerto Rico en Arecibo.

Don René relata que la cooperativa estaba en un local pequeño frente a la plaza de recreo de Arecibo. El administrador, el cajero, el contable y 3 o 4 empleados más eran los que laboraban para aquella época, ocuparon la mitad del edificio porque era muy grande y lo compartieron con otra empresa.

Recuerda que se comenzó a construir una nueva estructura en la calle Capitán Correa, En este han permanecido hasta ahora las oficinas centrales de la cooperativa.

La organización comenzó a crecer bajo la administración de Efraín Zeno Figueroa, quien se retiró por condiciones de salud. En sustitución llegó Eduardo A. Quijano Cabrera, “a quien le debemos el auge de la cooperativa en aquel tiempo y ahora”, indica don René emocionado.

“COOPACA es la cooperativa de más productos y servicios en todo Puerto Rico”, declara con mucha energía y orgullo.

En su recorrido por los 29 años de servicio en la Cooperativa de Ahorro y Crédito de Arecibo, don René trabajó en varias áreas en las que fue creciendo y desarrollándose junto a la cooperativa.

Comenzó como cajero, jefe de personal, ayudante de administrador y dirigió el departamento de cobros. En una ocasión se lo llevaron “prestao” de un departamento a otro para un proyecto especial de cambio de sistema que estuvo a su cargo y, una vez que completaron el proceso, cuadraron como él dice “al centavo”. De “prestao” se quedó dirigiendo el departamento de cómputos.

Don René vive agradecido de sus logros y del cooperativismo ya que gracias a estos obtuvo su casa, los estudios para sus hijas, entre otros logros. “La cooperativa ha sido la que me ha ayudado a levantar tanto a mí, como a muchos socios”, indica con emoción en su voz. “Ha sido el instrumento que nos ha ayudado a todos por igual, y no ha vacilado en prestar y ayudar a su gente”, añade.

La mayor satisfacción de servicio para don René era cuando se entrevistaba a la persona que llegaba a la institución, les buscaba alternativas económicas y las veía satisfechas con su problema resuelto. Recuerda que muchas personas llegaban abrumadas por la cantidad de préstamos que debían y allí se analizaban las opciones, cuyo objetivo principal era la consolidación de todos los pagos en uno solo. La mayoría de las veces lo conseguían.

Para don René el cooperativismo está más sólido cada día, su crecimiento es continuo, la gente los busca y todo el mundo se conoce. Además, sabe que el desarrollo va en forma rápida, tanto así, que los bancos están mirando hacia las cooperativas.

“El movimiento cooperativo, ha sido el movimiento de más empuje que hemos tenido en Puerto Rico”, indica don René. “A través de los años, ha ido evolucionando aunque se trabajaba de forma diferente a como se trabaja ahora”, añadió.

Para mantener ese crecimiento de forma sostenida y segura, en la actualidad las cooperativas han incrementado las regulaciones y las leyes del modelo financiero con el propósito de proteger la integridad de los procesos. Para él supone un cambio difícil. “¡Antes llana y sencillamente se firmaba la solicitud de préstamo y pagaré, ahora son tantos papeles!”, indica con pesar.

Don René, sin embargo, reconoce que es el movimiento de más avance y que más ha ayudado al pueblo. “El cooperativismo en Puerto Rico definitivamente es un modelo a seguir y lo vemos hoy día”, manifiesta Rosado. “Cuando yo estuve, en la cooperativa de Arecibo había 100 mil dólares en capital y ahora están sobre 500 millones de dólares en activos”, dice para marcar el crecimiento.

El amor que siente don René por el cooperativismo es evidente, eso explica por qué trabajó por amor, ya que no se tenían los sueldos que hay ahora, pero eran una familia, se buscaban, se visitaban y compartían todos juntos. “Ahora eso ha cambiado un poco”, expresó con tristeza.

Ese amor lo evidenció cuando después de su retiro de COOPACA regresó al movimiento cooperativista, dedicándole 19 años más laborando en la Cooperativa de Ahorro y Crédito de Camuy.

 

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